La industria azucarera de Cuba, que alguna vez fue el núcleo de su economía, está a punto de colapsar debido a la inflación, la escasez y la mala gestión. La producción ha caído drásticamente, y los trabajadores como Miguel Guzmán luchan con salarios bajos ya que Cuba ahora importa azúcar. El cambio al turismo y los recientes aumentos en los precios del combustible destacan los desafíos económicos más amplios, mientras que los problemas de corrupción ponen aún más a prueba la estabilidad económica de la nación.